¿Por qué agosto es un buen momento para planificar mejoras de eficiencia energética?
Agosto suele ser un mes con menos actividad en muchas empresas, lo que facilita la revisión de las instalaciones y la preparación de nuevas actuaciones de eficiencia energética. Esta planificación permite detectar equipos con un consumo elevado, definir las inversiones del próximo trimestre y valorar con Caelution si las mejoras previstas pueden generar Certificados de Ahorro Energético.
Esperar hasta el momento de ejecutar el proyecto puede provocar que se tomen decisiones con prisas o que no se conserve la documentación necesaria. En cambio, analizar la actuación con antelación ayuda a elegir los equipos adecuados, calcular su potencial de ahorro y preparar correctamente el proceso de gestión de los CAE.
Aprovechar las semanas de verano para revisar los consumos puede facilitar la ejecución de las actuaciones a partir de septiembre.
1. Analizar el consumo energético de los últimos meses
El primer paso para planificar una mejora es entender cómo consume energía la empresa. Las facturas y los registros disponibles pueden ayudar a detectar incrementos, desviaciones o periodos con una demanda superior a la esperada.
Durante el verano conviene revisar especialmente la climatización y la refrigeración, pero también es importante analizar otras instalaciones que funcionan durante todo el año.
Algunos datos que pueden aportar información útil son:
- Consumo mensual de electricidad y combustibles.
- Potencia contratada y picos de demanda.
- Horarios de funcionamiento de los equipos.
- Consumo de climatización y refrigeración.
- Producción o nivel de actividad de la empresa.
- Incidencias y averías registradas.
- Costes de mantenimiento.
- Antigüedad de los principales equipos.
- Diferencias respecto a periodos anteriores.
No todas las variaciones indican un problema de eficiencia. Un aumento del consumo puede estar relacionado con una mayor producción, una ampliación de las instalaciones o unas temperaturas más extremas.
Por ello, es importante interpretar los datos dentro del contexto real de la empresa. El objetivo es identificar qué equipos consumen más de lo necesario y qué actuaciones pueden ofrecer un ahorro más relevante.
2. Detectar qué equipos conviene renovar
Una vez revisados los consumos, es necesario analizar el estado de las instalaciones. Los equipos antiguos no siempre deben sustituirse inmediatamente, pero conviene comprobar si siguen ofreciendo un rendimiento adecuado.
Algunas señales que pueden indicar la necesidad de una renovación son:
- Aumento progresivo del consumo.
- Averías frecuentes.
- Costes elevados de mantenimiento.
- Dificultad para encontrar recambios.
- Funcionamiento continuo para mantener el servicio.
- Falta de regulación o programación.
- Ruidos, vibraciones o temperaturas irregulares.
- Equipos que han superado su vida útil estimada.
- Diferencias importantes respecto a sistemas más modernos.
A partir de esta revisión, la empresa puede preparar una lista de actuaciones prioritarias. No siempre es necesario renovar toda la instalación a la vez. En muchos casos, resulta más viable comenzar por los equipos con mayor consumo o con un potencial de ahorro superior.
También conviene valorar cómo afectará la renovación a la actividad. Algunas actuaciones pueden ejecutarse durante periodos de menor ocupación, mientras que otras necesitan una planificación específica para evitar paradas.
3. Calcular el ahorro y el potencial CAE antes de invertir
Antes de aprobar una inversión, es recomendable estimar cuánto consumo puede reducirse y en qué plazo se recuperará el coste del proyecto.
Este cálculo debe comparar la situación actual con el comportamiento previsto de los nuevos equipos. Según la actuación, pueden tenerse en cuenta la potencia, el rendimiento, las horas de funcionamiento, la superficie afectada o el volumen de producción.
Un análisis previo permite conocer:
- El ahorro energético anual estimado.
- La reducción prevista de la factura.
- El coste total de la actuación.
- El plazo aproximado de amortización.
- Las necesidades de mantenimiento.
- El posible número de CAE.
- La compensación económica potencial.
- La documentación que deberá conservarse.
Este estudio también permite comprobar si la actuación aparece en el catálogo de medidas estandarizadas o si requiere una metodología específica.
Conocer el potencial CAE antes de ejecutar el proyecto facilita la toma de decisiones. La posible monetización del ahorro puede incorporarse al estudio de rentabilidad y ayudar a reducir el coste neto de la inversión.
4. Preparar la documentación antes de comenzar los trabajos
Una de las principales ventajas de planificar las actuaciones durante agosto es que la empresa puede preparar la recopilación documental antes de que los equipos antiguos sean retirados.
La situación anterior es esencial para calcular y demostrar el ahorro. Si no se registran las características de los equipos existentes, puede resultar difícil justificar posteriormente los datos utilizados.
Antes de comenzar, conviene preparar:
- Fotografías generales de la instalación.
- Imágenes de las placas de características.
- Marca y modelo de los equipos antiguos.
- Potencia, rendimiento y consumo.
- Número y ubicación de las unidades.
- Facturas o fichas técnicas disponibles.
- Registros de consumo.
- Presupuestos de los nuevos equipos.
- Calendario previsto de ejecución.
- Persona responsable de recopilar la documentación.
Durante y después de la actuación también deben conservarse las facturas, los certificados de instalación, las fichas técnicas de los equipos nuevos y las fotografías finales.
Organizar esta información desde el principio reduce posibles requerimientos y facilita la verificación de los ahorros.
5. Definir un calendario para el próximo trimestre
La planificación debe incluir un calendario realista. Es necesario tener en cuenta los plazos de compra de los equipos, la disponibilidad de los instaladores, las posibles paradas y la preparación de los documentos técnicos.
Un calendario orientativo puede incluir:
- Agosto: análisis del consumo e identificación de oportunidades.
- Septiembre: selección de medidas, equipos y proveedores.
- Octubre: ejecución de las primeras actuaciones.
- Noviembre: recopilación final de documentos y cálculo del ahorro.
- Diciembre: preparación de la verificación y gestión de los CAE.
Los plazos pueden variar según la complejidad del proyecto. Una sustitución de iluminación puede ser relativamente rápida, mientras que una renovación industrial o una actuación sobre climatización puede requerir más tiempo.
Lo más importante es integrar la documentación y la gestión de los CAE dentro del calendario general, en lugar de considerarlas cuando la actuación ya ha finalizado.
Prepara ahora las mejoras energéticas del próximo trimestre
Agosto puede ser un buen momento para revisar los consumos, detectar equipos ineficientes y preparar las actuaciones que se ejecutarán durante los meses siguientes. Una planificación anticipada ayuda a priorizar las inversiones, calcular su rentabilidad y conservar todas las pruebas necesarias.
Caelution analiza los proyectos antes de su ejecución, calcula el ahorro potencial e identifica qué requisitos deben cumplirse para generar Certificados de Ahorro Energético.
Si tu empresa quiere preparar nuevas actuaciones de eficiencia energética para el próximo trimestre, contacta con Caelution para estudiar su viabilidad y potencial de monetización.


